Una mañana gris que cambió de color
Mateo encendió naranja, pomelo y jengibre mientras sonaba bossa suave. Abrió ventanas, ordenó el escritorio y eligió una sola prioridad. A mediodía, escribió para contarnos que la ansiedad no apareció. Repitió al día siguiente, ajustó un punto de jengibre, y su semana ganó un rumbo decidido, sin rigidez, con gratitud ligera y ternura por sus esfuerzos.